En mi aventura de ser maestro de un poco más de veinte años me ha enseñado a valorar la importancia que esto significa, porque me ha permitido ser una persona útil y de servicio hacia los demás. Para lograrlo pasaron muchísimas cosas, una de ellas es que me permitió equilibrar dentro de mi cátedra; conocimiento académico, disciplina y la realidad subjetiva de otro individuo sin perder de perspectiva mi propio marco de la realidad.
Al inicio como todo docente con carrera profesional y de alguna manera compartiendo con un empleo de trabajo empresarial tendía solamente a lo práctico y a la disciplina, además, mi tipo de docencia estaba dirigido al área de especialidades por el tipo de bachillerato técnico que se ofrece. Entonces, al alumno lo veía como un futuro empleado que tenía que dar resultados según los exigiera la empresa en que próximamente iba a laborar, tendía mucho a la calidad, a que no se debían permitir tener errores y probablemente en ese momento dejaba pasar la parte del factor humano; probablemente de una forma más robotizada.
Con el tiempo decidí cambiar mi forma de pensar y adquirir completamente mi nueva identidad profesional. Primero considere una nueva actitud menos robotizada de servicio hacia mis alumnos, segundo, transmitirles siempre que todo lo que hicieran como logro, según sus capacidades, esfuerzo y dedicación se sintieran orgullosos por muy humilde que fuera y por último que nunca se dieran por vencidos, que siempre existiera el compromiso y la responsabilidad. Hasta hoy sigo trabajando con mis alumnos estos tres puntos de una manera u otra. Aquí empecé aplicar esa hermosa palabra “empatía”.
Para conseguir ser un buen interlocutor me apoyo con las nuevas tecnologías ya que es mi fuerte gracias a mi profesión, aplico dinámicas de comunicación, estrategias de conocimiento y exposición, y en ocasiones si se puede, eventos de debate y discusión.
Para la disciplina desde el primer día de clase emito las normas que se llevaran dentro del aula y en mi asignatura, y además las respeto. Estas normas podrían ser por ejemplo: llevar un orden cuando hay dudas probablemente levantando la mano, otra de ellas considerar pase de lista diario considerando un porcentaje de asistencia, el respeto entre compañeros de grupo, la forma de presentación de tareas, etc.
Para adaptar los contenidos de enseñanza de los alumnos, pese a falta de infraestructura, y a las continuas actividades que provocan la suspensión de clases, planeo anticipadamente antes de comenzar el semestre estrategias de recuperación de contenidos para cubrir mis objetivos; como puede ser la asignación del desarrollo de un proyecto o de un prototipo, la elaboración de una maqueta, la realización de un video, etc.
Al inicio como todo docente con carrera profesional y de alguna manera compartiendo con un empleo de trabajo empresarial tendía solamente a lo práctico y a la disciplina, además, mi tipo de docencia estaba dirigido al área de especialidades por el tipo de bachillerato técnico que se ofrece. Entonces, al alumno lo veía como un futuro empleado que tenía que dar resultados según los exigiera la empresa en que próximamente iba a laborar, tendía mucho a la calidad, a que no se debían permitir tener errores y probablemente en ese momento dejaba pasar la parte del factor humano; probablemente de una forma más robotizada.
Con el tiempo decidí cambiar mi forma de pensar y adquirir completamente mi nueva identidad profesional. Primero considere una nueva actitud menos robotizada de servicio hacia mis alumnos, segundo, transmitirles siempre que todo lo que hicieran como logro, según sus capacidades, esfuerzo y dedicación se sintieran orgullosos por muy humilde que fuera y por último que nunca se dieran por vencidos, que siempre existiera el compromiso y la responsabilidad. Hasta hoy sigo trabajando con mis alumnos estos tres puntos de una manera u otra. Aquí empecé aplicar esa hermosa palabra “empatía”.
Para conseguir ser un buen interlocutor me apoyo con las nuevas tecnologías ya que es mi fuerte gracias a mi profesión, aplico dinámicas de comunicación, estrategias de conocimiento y exposición, y en ocasiones si se puede, eventos de debate y discusión.
Para la disciplina desde el primer día de clase emito las normas que se llevaran dentro del aula y en mi asignatura, y además las respeto. Estas normas podrían ser por ejemplo: llevar un orden cuando hay dudas probablemente levantando la mano, otra de ellas considerar pase de lista diario considerando un porcentaje de asistencia, el respeto entre compañeros de grupo, la forma de presentación de tareas, etc.
Para adaptar los contenidos de enseñanza de los alumnos, pese a falta de infraestructura, y a las continuas actividades que provocan la suspensión de clases, planeo anticipadamente antes de comenzar el semestre estrategias de recuperación de contenidos para cubrir mis objetivos; como puede ser la asignación del desarrollo de un proyecto o de un prototipo, la elaboración de una maqueta, la realización de un video, etc.
